Biografía del Sargento Francisco de los Santos
Francisco de los Santos nació en Vuelta del Palmar, actualmente a una legua de la ciudad de Castillos, Departamento de Rocha. El 29 de enero de 1788 fue bautizado por el Capellán Juan Tomás Churruca en la Fortaleza de Santa Teresa, con Vicente Molina y Ana Machado como padrinos; el documento lo registra como hijo legítimo de Miguel de los Santos y Francisca Hernández, ambos indios.
De los Santos alcanza la gloria histórica al llevar los últimos patacones del Jefe de los Orientales hasta la Isla das Cobras, donde estaban presos algunos de sus oficiales: un acto de responsabilidad y honestidad al cumplir la última orden impartida por el Prócer de la Patria. Por ofrecerse voluntariamente a esa misión, expresando "yo me animo", pasó a ser conocido como el Chasque de Artigas.
Corrían los primeros días de septiembre de 1820 cuando el General Artigas, traicionado por sus subordinados más cercanos, resuelve su viaje al Paraguay. Antes de emprender ese destierro voluntario y definitivo, decide desprenderse de su fortuna (4.000 patacones y 22 onzas de oro) para pagar la libertad de sus oficiales presos, entre ellos el General Lavalleja, Bernabé Rivera, Fernando Otorguéz, Andresito y Leonardo Olivera. Entre sus seguidores estaba un paisano rochense de 32 años, a quien Artigas sabía honrado y valiente: sería el encargado de cumplir esa última orden.
Tuvo que recorrer caminos intransitables durante cientos de leguas, por valles y selvas desconocidas, hasta llegar a Río de Janeiro portando el dinero entre los cojinillos. De esta manera el soldado rochense, cuya pequeña estatura agrandaría la historia, llegó a la prisión brasileña para obtener la libertad de los oficiales artiguistas. Un sumario realizado al Jefe de Das Cobras, por haberse apropiado del dinero enviado como socorro a los prisioneros, probó que el dinero había llegado a destino pero le fue quitado al chasque, cuya suerte no pudo ser otra que sumarse a los prisioneros.
Una vez liberado, al iniciarse la Cruzada Libertadora, fue nombrado Teniente en mayo de 1825. En 1826 actuó como Teniente en la 2ª Compañía de las Milicias de Caballería de Maldonado. En 1828 fue ascendido a Capitán de la 1ª Compañía del Segundo Escuadrón. El 31 de diciembre de 1832 se le confirió el grado de Teniente Coronel de Milicia; ese mismo año pasó a la jurisdicción de Castillos, y en 1833 a Maldonado, integrando la Plana Mayor del Departamento como Teniente Coronel graduado.
Su ascenso formal a Teniente Coronel se produjo durante la primera Presidencia de Rivera, siendo Ministro de Guerra Manuel Oribe. En 1835 fue nombrado Comandante de la Fortaleza de Santa Teresa, cargo que alternó con el General Juan Barrios. En 1837 fue Comandante Militar de la Villa de Rocha. A principios de 1838 debió abandonar la Comandancia, licenciado por enfermedad.
Tras un aparente paréntesis en su vida de servicio activo, reaparece en 1842 integrando, como Teniente Coronel, la Plana Mayor del Ejército Unido de Vanguardia de los Departamentos de Maldonado y Minas. En 1848 revistó en el Ejército de Oribe, agregado a la Plana Mayor de la División Maldonado.
El Comandante de los Santos era indio, trigueño, de estatura baja, robusto y de cuerpo retacón. Vestía siempre con pulcritud. Falleció repentinamente en 1855 en su establecimiento de Campo de Piedra Blanca, jurisdicción de San Carlos, Maldonado, y fue sepultado en el Cementerio de la Villa de Rocha.